Motorista posando en su autoarmón en el km 7.3 en la Línea “A”, México a Ciudad Juárez, cerca de Ferrerías, Estado de México, 1937.
Campamento de vía en La Labor, San Luis Potosí, Línea “L” km 427-9, Chicalote a Tampico, 1929.
El jefe de vía era el encargado de la conservación de la vía y estructuras de una división o territorio, ca. 1955.
Las cantidades y clases de herramientas que debía llevar una cuadrilla se determinaban en función de las condiciones del terreno y de la vía donde se realizaría el trabajo. Ca. 1965.
En el trabajo de inspección, el motorista tenía la responsabilidad de los motores que se le confiaban. Sin embargo, en el trabajo de vía, su ocupación varíaba, ya sea acompañando a su jefe respectivo o llevando el motor a donde se le indicara o repartiendo lubricantes, materiales o herramientas a las cuadrillas de vía. Ca. 1960.
En los armones se podían transportar herramientas ligeras. Los materiales pesados eran transportados en remolques y armones, excepto en casos de emergencia en que estos podían hacerse en los autoarmones. Las herramientas se acomodaban en los vehículos de manera que durante la marcha no se cayeran. Ca. 1970.
Motorista de la Comisión de Avalúos e Inventarios, a la espera de la toma fotográfica, Línea “A” de México a Ciudad Juárez, km 771, cerca de Fresnillo Zacatecas, 1927
Todo autoarmón debía estar marcado numéricamente para poder ser identificado y estaba provisto de equipos de señales que incluían dos banderas rojas, una lámpara con luz blanca, dos lámparas con luz roja, seis luces de bengala, doce petardos y un porta señales. Ca. 1960.
Punto de fuga y autoarmón en escape del km 9 en la estación de Naucalpan, Estado de México, Línea “N”, México a Apatzingán, 1927
Trabajo de inspección en auto-armón V-5278 en la estación de Tehuacán de la División Oaxaca, ca. 1955.
Para el trabajador de vía el autoarmón se convirtió en símbolo de identidad y sentido de pertenencia al ferrocarril. Ca. 1960.